Teatro Lírico Andaluz representará el 27 de septiembre La del manojo de rosas en vez del programa doble con Los claveles y La Gran Vía

La compañía malagueña Teatro Lírico Andaluz representará el domingo 27 de septiembre en el Teatro Cervantes La del manojo de rosas en lugar del anunciado programa doble con Los claveles y La Gran Vía. La popular obra con la que se consagró definitivamente el maestro Pablo Sorozábal dará continuidad así al XV Ciclo Malagueño de Zarzuela, que comenzó en febrero con la puesta en escena de Bohemios.

Teatro Lírico Andaluz ha decidido cambiar el programa debido a razones de infraestructura técnica de la compañía y teniendo además en cuenta las circunstancias específicas sanitarias en las que se celebran los espectáculos. Las entradas ya adquiridas para Los claveles y La Gran Vía tendrán validez para ver La del manojo de rosas. Están a la venta solo localidades de tipo A, con un precio de 20 € en el patio de butacas y palcos de primer piso y 25 € en los palcos de platea, con descuentos para jubilados del 10 %. Los espectadores que no deseen asistir a la función con el nuevo programa y que hayan adquirido sus entradas por teléfono o internet podrán solicitar la devolución del importe a través del correo jguzman@teatrocervantes.es; aquellos que las hayan comprado en las taquillas podrán devolverlas en las mismas.

 

La del manojo de rosas es un sainete lírico en dos actos con libreto de Francisco Ramos Castro y Anselmo Cuadrado Carreño y música de Pablo Sorozábal que se estrenó con gran éxito el 13 de noviembre de 1934 en el madrileño Teatro Fuencarral. Sorozábal supo reflejar el ambiente de la capital y logró dotar de aires modernos a su zarzuela mediante la combinación de los ritmos tradicionales del sainete, como el pasodoble, la mazurca o el chotis, con otros como el fox trot o la mazurca. El libreto, inscrito en la tradición del sainete madrileño, contiene novedades en los perfiles de los personajes, como la señorita venida a menos, el Don Juan de barrio o el camarero hiperbólico, y se asienta en una trama sentimental con ciertos matices de conciencia social. En suma, un sainete divertido, con personajes que hacen gozar al espectador y que a su vez encierra una finalidad didáctica: elegir con el corazón o la razón a la persona con la que compartirás todas las adversidades y alegrías de esta vida. 

 

Lourdes Martín (‘Ascensión’), Aída Sánchez (‘Clara’), Andrés del Pino (‘Joaquín’), Luis Pacetti (‘Ricardo’), Pablo Prados (‘Capó’), Miguel Guardiola (‘Espasa’), Juan Antonio Hidalgo (‘Don Pedro’) y Patricio Sánchez (‘Don Daniel’) forman el elenco de esta versión de La del manojo de rosas, versión con dirección de escena de Pablo Prados y musical de José Manuel Padilla o Víctor López, con coreografías de Aída Sánchez y la participación del coro y orquesta de Teatro Lírico Andaluz.

 

Sinopsis

Nos encontramos a mediados de los años treinta en una plaza del Madrid castizo. Ascensión, una chica guapa, joven y salerosa, regenta una floristería. Frente a ésta se encuentra un taller mecánico donde trabaja Joaquín, un apuesto muchacho que, aun gozando de buena posición social y económica, se hace pasar por mecánico con el fin de conquistar a Ascensión, y así no herirla, ya que ésta, aunque antaño gozó de una clase social muy alta, ahora pertenece a una humilde familia. 

 

Por otro lado aparece Ricardo, un joven galán al que la vida le sonríe, y se nos presenta como otro candidato a conseguir el corazón de la joven protagonista. Tanto el padre de ella, don Daniel, como su elevada posición social son favorables en la lucha por el amor de Ascensión. 

 

Aunque la chica se inclina a favor de Joaquín por ser de su misma clase social, un día descubre el engaño de éste, momento en el que ella renuncia a él al sentirse dolida. 

 

La suerte da un giro que hace cambiar la posición social de los personajes, y por tanto las decisiones que éstos han de tomar.  

 

Entre la floristería y el taller se encuentra un bar del barrio donde todos los personajes más pintorescos aparecen por ahí, como es el caso de Espasa, un señor que trata de evitar toda palabra castiza o vulgar y sustituirla por tecnicismos, lo que provoca la risa al espectador 

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